HISTORIA

SIGLO XV

Hablar de tabaco, y por ende, hablar del cigarro puro, es hablar de historia. Se desconoce la fecha exacta en que comenzó a cultivarse esta planta , ciertas investigaciones estiman que la entrada de la Nicotiana Tabacum en Cuba tiene lugar a través de los Aravacas y lo datan entre el dos mil y tres mil años antes de Cristo. No obstante, este cultivo para Europa fue desconocido hasta que en el año 1492 Cristóbal Colón descubrió “el puro”, al mismo tiempo que el Nuevo Mundo.

Cuando desembarcaron en Cuba lo primero que vieron fue a un gran número de indios; hombres y mujeres, que sostenían un pequeño tizón encendido en la mano para prender fuego a unas hierbas, con las cuales se ahumaban según su costumbre. Posiblemente, Colón desconociera que había descubierto el tabaco a la vez que América, fueron necesarios cien años para que el tabaco circulara en algunos puertos españoles como Sevilla, Cádiz, Moguer, Cartagena. El resto de Europa no tardaría en conocer las excelencias de la nueva planta.


Cristobal Colón: El Tabaco fue desconocido para Europa hasta que en el año 1492, Colón descubrió el cigarro, al mismo tiempo que el Nuevo Mundo.

Pero el hombre ha fumado desde mucho antes de que fuera descubierto por los españoles. En las comunidades primitivas, el descubrimiento del fuego supuso un importante medio de evolución espiritual. Y cuando un día descubrieron que ese humo que respiraban provocaba en ellos un estado de consciencia desconocido y placentero, hicieron del fumar una necesidad que no tardó en convertirse en rito. La costumbre había nacido.

Los primeros que usaron las hojas de tabaco para fumarlas fueron los mayas hace mil quinientos años. Su legado de peculiares tallas y grabados demuestran cómo este pueblo centroamericano dio al fumar un carácter religioso y ceremonial. Imágenes como sacerdotes fumaban en actitud de adoración al sol, auguraron el éxito de un cultivo que, sin duda, revolucionó la vida en el campo.


Ritual Mixteca, muestra a los Dioses fumando, (fragmento del Codex Vaticanus, Siglo XVI).

Algunos pueblos de la América precolombina no sólo emplearon el tabaco con fines rituales, sino que, llegó a ser utilizado como remedio curativo. Y es que los nativos mayas estaban convencidos de que la enfermedad era producida por un mal espíritu que se apoderaba o habitaba en el enfermo, y sólo podía ser expulsado de él; mediante el humo del tabaco.

Dos especies diferentes en estado silvestre se cosechaban en este Nuevo Continente: la Nicotiana Rústica, cuyo cultivo tenía lugar en México, el este de América y Canadá, que consistía en una hoja estrecha con un alto contenido de nicotina y tan amarga que se fumaba en pipa, lo que dio lugar a la famosa pipa de la paz; y la Nicotiana Tabacum, alta, ancha y mucho más suave que la anterior.

En América del sur, fue considerado como medicina milagrosa, elemento imprescindible de las ceremonias religiosas y militares, alucinógeno e incluso complemento dietético. Para los brasileños, es un mito donde se dice que el tabaco es un atributo de Dios, que es su representante en la tierra. Para los Mayas del Yucatán, las estrellas fugaces son las cenizas incandescentes de sus enormes cigarros, el trueno es el ruido de dos gruesas rocas que hacen chocar al modo de lumbre y los relámpagos son las chispas que se desprenden.

En cuanto a las nubes, son el humo de los puros del dios de la lluvia, por ello ofrecían sus primeras cosechas a los dioses. Los Indios del Caribe utilizaban el tabaco para drogarse, el indio vivía envuelto en humo. La primera conquista del puro, fuera de su área original, fue Birmania. Desde la introducción del tabaco este pueblo quedó prendado de sus excelencias de tal forma que se agujereaban el lóbulo de la oreja, para introducir en él, el puro.A finales del siglo XII, los aztecas invadieron el territorio maya y asimilaron la costumbre de fumar tabaco. Sin embargo, dieron al fumar un carácter más social que religioso, ya que lo más importante se centró únicamente en la magnificencia y el refinamiento de los utensilios de fumar. Los aztecas conservaron la costumbre hasta la llegada de los españoles a principios del siglo XVI.


Grabado

Para los primeros fumadores de Europa, el tabaco era una fuente de placer, tenían razones para oponerse a los detractores del tabaco y a los grandes que quisieron hacer de él un medicamento. Rodrigo de Jerez, descubridor junto a Colón de las Américas, sucumbió a los placeres del tabaco y de regreso a España quiso disfrutar del placer de fumar la nueva planta ante su familia y amigos y al ser sorprendido echando humo por la boca fue confundido con un poseso del demonio y enviado a prisión por el Santo Oficio.


Grabado

De esta forma el tabaco se cobraría su primera víctima. Los españoles fueron los primeros en disfrutar del placer de fumar tabaco y en sufrir los castigos y prohibiciones. En la Iglesia, no tuvo buena aceptación y las arbitrariedades inquisitoriales incapaces de reconocer más humo que el del incienso dejaron paso a las prohibiciones regias propiciadas unas veces por superstición y otras, las más, por intereses convencionales y económicos.

Los españoles fueron los primeros en disfrutar del placer de fumar tabaco y en sufrir los castigos y prohibiciones. En la Iglesia, no tuvo buena aceptación y las arbitrariedades inquisitoriales incapaces de reconocer más humo que el del incienso dejaron paso a las prohibiciones regias propiciadas unas veces por superstición y otras, las más, por intereses convencionales y económicos.


Grabado

El tabaco entra en Europa por España, y es el médico sevillano Nicolás Monardes (1508-1588) el que lleva a cabo la primera aclimatación europea de la planta. De España, el tabaco pasará a Portugal, y de Portugal a Francia, en 1561, por obra y gracia de su embajador en la corte lusitania, Jean Nicot.

De su introducción en Italia se encargarán dos cardenales que cultivaron el Jardín de Epicuro: Tornavona y Santa Croce.


Jean Nicot (Posible apariencia de Jean Nicot)

SIGLOS XVI A XVIII

Tardaría mucho tiempo, antes de que el puro se aceptara como goce y placer, a este lado del Atlántico.

En España, Felipe II prohibió por Real decreto la venta privada del tabaco en Panamá so pena de multa y destrucción del tabaco requisado. Posteriormente firmó el primer decreto que regulaba el comercio del tabaco en Cuba, y solo en Cuba, puesto que ya se había considerado como el mejor del mundo. El propio médico de este monarca, curaba el asma con las hojas secas de tabaco enroladas de forma que se pudiese aspirar el humo.

Felipe III toma una decisión radical prohibiendo durante diez años el cultivo de tabaco en las islas de Cuba; Margarita y Puerto Rico, en Cumaná y Nueva Andalucía, se pretendía que los nativos se dedicasen a trabajar en las minas de oro y otro tipo de cultivo más rentables para la corona. Hasta dos años antes de la muerte de este monarca no se reconocería el gran poder económico del oro pardo tropical, que suponía el cultivo del tabaco.

España, siendo la primera colonia en América, fue la primera e recibir las semillas de una variedad mexicana Nicotiana Tabacum, se fomentó su cultivo en Cuba y se importaron esclavos de África, para aumentar la superficie de plantación, ya que los indios autóctonos prácticamente habían desaparecido. España se empeñaba en mantener su monopolio. Madrid prohibió a sus súbditos, so pena de muerte, vender tabaco a los extranjeros. Toda la producción del imperio debía enviarse a Sevilla, donde la Casa de Contratación de Indias estaba apoderada para garantizar la distribución mundial del tabaco. Pero Madrid pronto tuvo plena conciencia del gran valor de “la perla de las antillas” y a partir de mediados del S. XVII la entrada del tabaco procedente de La Habana en España estuvo sometida al pago de derechos de aduana y su cultivo que fue declarado “regalo de la corona”.


Nicotiana tabacum L. Joseph Roques; Phytographie médicale, 1921 Paris.

La Habana se convirtió en el país privilegiado en la producción y envíos de tabaco, no sólo a España sino a todo el imperio “ no hay nada más importante que el tabaco”, se decía en Cuba. En Sevilla fue construida una fábrica a finales del S. XVII, para producir tabaco de mascar utilizando las mejores hojas de las vegas tabaqueras.


Cosmographie universelle André Thevet, 1575

España monopolizó el comercio del tabaco, para lo cual estableció en 1634 el estanco de este producto para Castilla y León, régimen que en 1707 se amplió a todos los territorios de la corona, acompañado de la prohibición de cultivar la planta en la península para facilitar el control aduanero. La extensión del estanco a Cuba, donde tenía lugar gran parte de la producción, provocó numerosas revueltas y, en 1735, España cedió la explotación a la Compañía de La Habana.

En 1585 lo llevó a Inglaterra el navegante sir Francis Drake; el explorador inglés Walter Raleigh inició en la corte isabelina la costumbre de fumar el tabaco en pipa. El nuevo producto se difundió rápidamente por Europa y Rusia, y en el siglo XVII llegó a China, Japón y la costa occidental de África.


Sir Walter Raleigh

LLEGADA DEL TABACO A ESPAÑA

Aparte de lo ya dicho sobre la introducción del tabaco por Rodrigo de Jerez, fueron los cronistas españoles los verdaderos transmisores de lo que hoy en día puede denominarse como la historia del tabaco en España. Crónicas como las de Fernández Oviedo y De las Casas, entre otros, contribuyeron a extender su conocimiento y uso entre los europeos indianos y continentales.

“Tomaban el aliento y humo para sí una y dos y tres y mas vezes hasta que quedaban sin sentido gran espacio o adormidos de un grande y muy pesado sueño (…) E aquel instrumento con que toman el humo llaman los Indios Tabaco, y no a la hierba o sueño que les toma. Pero esta hierba tenían los indios por cosa muy preciada y la crían en las haciendas de sus amos (…) porque dicen que cuando dejan de trabajar y toman el tabaco, se les quita el cansancio. Sé que algunos cristianos lo usan, en especial algunos que están tocados por el mal de las bubas, porque dicen los tales que aquel tiempo que están así transportados no sienten los dolores de su enfermedad.”

En un principio el tabaco llegaba a España de los indígenas, pero debido a la gran demanda nacional que existió en nuestro país a partir de la segunda mitad del siglo XVI, comenzó a llegar de la mano de los colonos.

El desarrollo del tabaco comenzó en la marinería, para extenderse después a los sectores marginales y grupos sociales de rentas muy bajas. Sin embargo, la evolución del hábito de fumar tabaco dio lugar a que los grupos de rentas más altas se apropiaran de esta práctica, produciéndose así un aumento del consumo que no escapó a la sutileza de Hacienda. Poco a poco, esta abrumadora expansión del tabaco hizo que los gobiernos vieran la posibilidad de un gran negocio. El aumento del consumo provocó una mayor fabricación y venta, lo que obligó a sustituir la fabricación artesanal por la industrial, y se fue creando un comercio internacional que, hoy en día, sigue teniendo mucha importancia.

A principios del s. XVII (1620) empieza a funcionar en Sevilla la primera fábrica de tabacos española bajo el nombre de La Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, que se convertiría en la mayor construcción industrial del mundo. A Sevilla le sigue, por orden cronológico, la Fábrica de Cádiz.

En ellas se comenzó elaborando polvo de tabaco, muy apreciado en toda Europa, y más tarde cigarros puros hechos con hojas producidas de nuestras colonias de ultramar. La gran influencia de las fábricas españolas no disminuyó cuando, bastantes años después de su puesta en funcionamiento lo hicieran otras francesas, alemanas o italianas. Más tarde, en el año 1717, un real Decreto de la Corona de España dio lugar a la fundación de la primera fábrica de tabaco en Cuba, la Real Factoría de La Habana, implantando así un régimen de monopolio para la naciente industria cubana.

A lo largo del siglo XVIII, los precios del tabaco se dispararon, lo que contribuyó a un aumento de la presión fiscal y a un acercamiento del fumar hacia los grupos adinerados.

El tabaco de humo (sin previa elaboración) quedaba destinado entonces al resto de la sociedad, y el consumo de rapé (tabaco aspirado) se convertía en el mayor ritual costumbrista y social de Europa propio de las sociedades burguesas y aristocráticas.

Pero a finales de este siglo se produjo un cambio en los hábitos de consumo de tabaco. De nuevo, los grupos sociales con más renta acabaron por apropiarse del tabaco de humo, hasta entonces considerado como mercancía marginal, por lo que Sevilla se lanzó a la confección del cigarro puro, abandonando cada vez más el rapé. Poco después se unirían a esta producción las factorías de Madrid, Alicante, La Coruña, San Sebastián y Bilbao, lo que hizo del cigarrillo el gran protagonista del nuevo panorama social.

Desde finales del siglo XIX y comienzos del presente, el cigarrillo ostenta ya una primerísima posición en el mercado. Y mientras el abaratamiento y la masificación de la producción contribuyen a que todas las clases sociales tengan un fácil acceso al tabaco, las formas antiguas de tomarlo van quedando relegadas al pintoresquismo y la rareza curiosa. No hay duda de que el fumar se ha convertido en un hecho universal.

SIGLOS XIX Y XX

Es a comienzos del S. XIX cuando el tabaco deja de ser un medicamento para convertirse en un placer, único goce supremo, símbolo de bienestar. Desde su descubrimiento, el consumo del puro estuvo confinado prácticamente a su área originaria, a partir de este siglo, con el progreso cultural y religioso se comenzará a consumir el cigarro puro, “la única voluptuosidad” en su forma natural. Los consumidores de rapé son cada vez más escasos, y la costumbre de mascar tabaco casi ha desaparecido.


Plantación del siglo XIX

En este siglo, se registran las primeras marcas de puros, con los nombres Bernardino Recunrrel y Cabañas y Carvajal. Posteriormente se unirían otras como Montecristo, Fígaro, Punch, Upmann. En Europa, se había estado consumiendo tabaco en todas sus formas, de mascar, en infusión, fumar en polvo, pero no el puro. Con la aparición y desarrollo del barco a vapor favorecerá la multiplicación de los intercambios, las marcas, las fábricas y las plantaciones que las abastecen, el movimiento es tan fuerte que a mediados del siglo, el cultivo de las Vegas del tabaco adquiere tanta importancia que acaba recibiendo el modesto pero indiscutible nombre de calidad de La Habana, a este tabaco se le empieza a conocer como habano.


“Visita a la fábrica de tabaco, 1884” Léonard Defrance

En España, Fernando VII establece; la derogación del monopolio, de los privilegios de la Fábrica de La Habana, la libertad de cultivo y comercio de tabaco, la extensión de las plantaciones del tabaco; asímismo, instituye el antiguo lastre de las desbordantes tasas que Cuba debía rendir al imperio, lo que provocará la desaparición de muchas plantaciones y el descontento generalizado de los cultivadores que veían muy mermados sus beneficios.

El imperio, que les gravaba con las excesivas cargas, bien sea con la subida de impuestos, la no abolición de la esclavitud y en vista de opresión colonial que mantenía en la isla, comienza a fraguarse una atmósfera en la surgirán las primeras ideas sociales y políticas que conformarán la nacionalidad cubana, las ansias independentistas, gestándose la conspiración abolicionista colonial.


Cigarreras de Sevilla Parte de Óleo del pintor Walter Gay.

En 1868, estalla la primera guerra de independencia contra España, que duraría diez años y finalizaría con la paz de Zanjón. En la Habana se agruparán las fuerzas de policía colonial y con cierto éxito del poder español, esta ciudad se convertiría en un gran centro económico por la producción del tabaco. Pero en la propia Cuba existían escisiones internas, lo cierto es que la guerra contra los españoles fue también, una clase de guerra civil entre cubanos.

La insurrección patriótica de Cuba movilizó a la opinión pública EEUU., lo cual sirvió de justificación para invadir “la perla de las Antillas”, dada sus condiciones para alcanzar un porvenir venturoso, bien por su azúcar, paisaje, fauna y sobretodo tabaco. EEUU reconoce egoísta y corrupta a la administración imperial, puesto que significaba un obstáculo para su invasión, no dudó en ofrecerse como árbitro para poner fin a las miserias y la hambruna que las guerras dejaban tras de sí, que acabarían con todas las riquezas de la isla. De esta forma, planteó que España se quedase con la soberanía en Cuba y ésta con su autonomía, pero ambos se negaron a semejante mediación.


Grabado de Guillpíno Duante el siglo XIX, mujeres de toda condición fumaban puros en el Caribe.

Cuando el presidente estadounidense Clevenland, en su mensaje, logra dar con las claves para la intervención en Cuba al constatar que España era incapaz de obtener una victoria militar porque se encontraba escasamente modernizada, sus territorios muy dispersos, lo cual la colocaba en una posición internacional muy insegura, comienza la solidaridad y simpatía de los norteamericanos a Cuba. EEUU tenía claro que una vez abolida la soberanía española sobre la isla debería ejercerse sobre Cuba una tutela concreta, directa y amplia


San Juan Hill Cuadro de Charles Johnson Post, sobre la guerra de Cuba.

Tras la promulgación del general Weyler de un decreto que restablecía el viejo monopolio del tabaco, comenzó la segunda revuelta. Esta situación era insostenible, por un pueblo que contaba, con aliados, con medios suficientes para autoabastecerse y con riqueza intrínseca. Poco se hizo esperar la orden de iniciar la esta segunda guerra de independencia contra España que fue trasladada a La Habana escondida en un puro, fabricado en Cayo Hueso, por el general Fernando Figueredo. Esta guerra estalló en 1895, se desarrollaría bajo el signo del tabaco, y tendría como resultado la dominación por parte de Estados Unidos.


We Leave the Trenches Cuadro de Charles Johnson Post

Poco se hizo esperar la orden de iniciar la esta segunda guerra de independencia contra España que fue trasladada a La Habana escondida en un puro, fabricado en Cayo Hueso, por el general Fernando Figueredo. Esta guerra estalló en 1895, se desarrollaría bajo el signo del tabaco, y tendría como resultado la dominación por parte de Estados Unidos.


Bloody Ford, Cuadro de Charles Johnson Post

A partir de la independencia en 1898, con la firma del tratado de París, EEUU se convirtió en el principal consumidor de tabaco cubano, pero debido a su excesivo proteccionismo en favor de otras regiones, permitió a la American Tobacco Company relegar a Cuba al papel de mero proveedor de materia prima, es decir, a la producción de hojas de tabaco.


Embarking for Cuba Cuadro de Charles Johnson Post

Más tarde los norteamericanos invirtieron en las vegas tabaqueras, se construyeron grandes explotaciones, en detrimento de los guajiros, es decir, los pequeños productores tabaqueros, por lo tanto se reducía a éstos, de trabajadores independientes a simples asalariados, lo cual propició un gran descontento promovido por un sentido social y espíritu de rebeldía que culminaría en la revolución obrera.

La pacificación total de la isla llegó en 1901 y durante tres años el ejército norteamericano ejerció la tutela en la isla, luego se retiraron, pero Washington impuso la enmienda Platt a La Habana por la cual, el gobierno cubano concedía a Estados Unidos el derecho de intervención para garantizar la independencia y ayudar al gobierno a proteger las vidas, las propiedades y las libertades individuales. El tabaco fue regulado mediante un tratado comercial que establecía la reciprocidad entre ambos países.

A partir de 1.895 con la abolición de la esclavitud y el cese del monopolio, comienza en Cuba la época de la República, con el movimiento obrero que cristalizaría en el Partido comunista Marxista-Leninista, lo cual aventaría las ansias por un estado democrático y anticolonialista. Cuba, se caracteriza, como generadora de la lucha por la democracia como forma política de convivencia, esta idea sería el germen del proceso revolucionario cubano.

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Field Hospital Back of the Lines Cuadro de Charles Johnson Post

Desde este momento le seguirá a Cuba un movimiento revolucionario obrero donde se intentarán hacer con el poder distintos jefes militares, Batista, que desde 1934 controló el poder efectivo del país y que dirigió un golpe de estado en 1952, se convirtió en Jefe supremo del Ejército, pero por sus excesos dictatoriales apoyados por EEUU, provocaron diversos levantamientos que culminaron con la revolución dirigida por Fidel Casto que derrotó a Batista en 1959.

Contemporáneo a Fidel fue también Ernesto Che Guevara, revolucionario por excelencia, que pensaba que la revolución era necesaria para acabar con las desigualdades sociales, fue un gran pensador e impulsor de la revolución cubana junto a Castro, preocupado por la igualdad, la libertad y propulsor de una libre economía, fue un firme defensor del cultivo de tabaco promocionando su cultivo, restaurando antiguas marcas y basando parte de la economía cubana en la explotación de este cultivo.

Actualmente, Cuba, se encuentra dividida en catorce provincias, limita al Norte con EEUU, al Sur con el mar caribe, al Este con el océano Atlántico y al Oeste con el golfo de México. Su situación geográfica le proporciona un clima semitropical. Entre los principales recursos naturales cuenta con la caña de azúcar, el café, la patata, y el tabaco, ,también posee otros recursos mineros como níquel, cromo, cobre y manganeso, todos estos recursos están en manos del gobierno. También cuenta con una amplia y exótica flora y fauna haciendo las delicias de los turistas, el gobierno controla numerosos parques nacionales. Más de la mitad de la población es mulata, y casi la otra mitad es de descendencia española.

MITOS Y LEYENDAS DEL TABACO

Numerosos mitos y leyendas relacionadas con el humo y el tabaco, propios de las culturas precolombinas, han llegado hasta nosotros como parte de las tradiciones arraigadas aún en numerosas comunidades indígenas actuales.

De esta manera, los indígenas que habitan en las orillas del cauce inferior del río sucio, en Colombia, junto al istmo de Panamá creen que allí se encontraba el legendario país de Da Beida, donde existió un templo, en cuyo centro se levantaba un ídolo de oro macizo que representaba a la diosa de la tempestad. Este legendario lugar fue una tierra fría, cubierta por la nieve y el hielo, hasta que un chamán o hechicero sopló sobre ella una bocanada de humo de tabaco transformándola así en una tierra cálida y llena de vida.

A su vez, una leyenda de los indios waraos de Venezuela relaciona el tabaco con el origen del mundo. Cuando el “pájaro del alba” (el sol) se elevó en el cielo por primera vez, pensó en una casa situada entre la tierra y el cielo, blanca y redonda como una nube de humo. El pensamiento bastó para que la imagen se hiciera realidad. A continuación, el “pájaro del alba” crea los cuatro bahanas que constituyen los cuatro elementos del humo que dan su carácter al tabaco (bahana es el nombre con que se conoce el tabaco en la región).

Los cuatro elementos del humo son la “abeja negra”, que pica fuerte cuando el fumador aspira la primera bocanada, la “abeja roja”, la “abeja amarilla” y la “mosca de miel azul”, cuyos espíritus traspasan los cuerpos y les infunden su fuerza.

Agradecemos su preferencia.

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