PLANTA DEL TABACO

Las principales característica definidas actualmente del género Nicotiana podemos resumirlas brevemente:

Son plantas anuales o perennes. En el primer caso tiene un tallo herbáceo; en el segundo, semileñoso.

Hojas grandes y perfectamente aisladas, con abundante vena y, en general, no onduladas.

Flor hermafrodita. Cáliz acampanado; corola tubular orlada por limbo de cinco lóbulos; con cinco estambres, frecuentemente desiguales. Ovario compuesto por dos cavidades (a veces por cuatro, pero es mucho menos frecuente).

Semillas extremadamente pequeñas y muy numerosas, contenidas en cápsula bífica.


Planta de tabaco

 


Planta de Tabaco

 


Tabaco al Sol

 


Tabaco Tapado

 


Plantas Criollo y Corojo

 

PREPARACION

El origen del cigarro puro, es la planta del tabaco; muy pocos lugares del mundo tienen temperatura, humedad y suelo adecuado para que una semilla se convierta en una planta, cuyas hojas puedan utilizarse para elaborar un cigarro puro. La planta del tabaco pertenece a la familia de las solanáceas, originaria de América; su raíz es fibrosa, tallo de 5 a 12 cm de altura (velloso y con médula blanca), hojas alternas, grandes, lanceoladas y glutinosas; flores en racimo con el cáliz tubular y corola rojo purpúreo o amarillo pálido.

Las tierras del mejor tabaco del mundo se ubican en el extremo oeste de la isla de Cuba, en Vuelta Abajo en sus famosas vegas, en particular las de San Luis y San Juan. Dos tipos de plantas de tabaco son utilizadas en la elaboración del Habano: el corojo del que se obtienen las hojas para la capa y el criollo de sol, que provee las hojas para la tripa y el capillo. El cultivo de corojo se planta bajo lonas de algodón,”los tapados”, a fin de proteger a las del exceso de sol, vientos y parásitos, y las hojas tengan una apariencia uniforme y textura suave y sedosa; cada planta contiene 16 ó 17 hojas (que permitirán la elaboración de unas 30 capas). El criollo de sol crece a la intemperie con 12 ó 13 hojas.


Valle de Viñales, Cuba
Imagen obtenida del libro “The Ultimate Cigar” de Jimy Holland

La agricultura del tabaco se inicia con la selección y preparación de los terrenos; se evitarán los que tengan pendientes muy pronunciadas, para evitar el arrastre de las semillas. Las raíces de las plantas de tabaco son muy delicadas y requieren suelos sueltos prosperar. Por eso, el veguero rotura sus campos repetidas veces, convirtiendo la vegetación en un nutriente natural del suelo. A fin de evitar que la estructura del suelo se altere, solo se utiliza la tracción animal. La siguiente fase es la siembra.


Fotografía de Gianni Costantino

SIEMBRA

Las minúsculas semillas de la planta del tabaco, se tratan durante 45 días y se plantan en fila recta; existen dos variedades de semillas, que originan dos plantas de tabaco muy diferentes: corojo y criollo. Las semillas se plantan en septiembre y cosechan en febrero, siendo inspeccionada cada planta unas 150 veces por los cultivadores del tabaco (los vegueros).


Fotografía de Gianni Costantino

Una vez colocadas las simientes en el semillero, se cubren con tela o paja para protegerlas de los rayos del sol, de efecto nocivo en esta primera fase; a los 5 u 8 días comienza la germinación del tabaco; pasados 2 o 3 días se remueve la cubierta por la mañana y por la tarde, para que los plantones se aclimaten al medio.


Fotografía de Gianni Costantino

 

A los 10 o 12 días de nacida en el semillero, se inicia la aplicación de insecticidas y de fungicidas; éstos evitarán el desarrollo de las plagas y de las enfermedades que afectan al tabaco. Tras 35 días, hacia la segunda quincena de octubre, las plantas de tabaco alcanzan unos 15 a 20 cm de alto y se denominan posturas; Ahora se procede a su transplante a las vegas definitivas; las tierras ya han sido enriquecidas con carbonato de calcio, abono orgánico y otros. Esta fertilización se repite a los 10 y a los 25 días; se inicia ahora las labores de cultivo y aporque. La siguiente fase es el cultivo.


Fotografía de Gianni Costantino

 

CULTIVO

Tras la trasplantación de las posturas a las vegas, se inicia el cultivo y el aporque, a fin de eliminar las malas hierbas y facilitar el desarrollo de la plantación y el crecimiento de las plantas de tabaco. Así, durante los 45 o 50 días que éstas necesitan para alcanzar su completa madurez, cada una es visitada regularmente a fin de realizar labores de azada y control de las plagas, y sobre todo, para eliminar sus yemas terminales y axilares. La terminal se elimina para estimular el crecimiento de las hojas, lo que provoca la aparición de hijos o yemas axilares, que serán separadas también, es el desbotone del tabaco.


Fotografía de Gianni Costantino

 

La planta criollo produce 4 de las 5 hojas que intervienen en la composición de un Habano y originan la diversidad de sabores presentes en las distintas marcas; la planta criollo es la única variedad típica del genuino tabaco Cubano. A diferencia del corojo, las plantas de criollo se exponen al sol para lograr la más amplia variedad e intensidad de sabores que se utilizan en las diferentes ligas que utilizan los Habanos.


Fotografía de Gianni Costantino

La planta Corojo toma su nombre de la famosa plantación “El Corojo”, donde su semilla se desarrolló; produce solo una hoja, la capa. Su producción es más costosa las otras hojas de un Habano. Las de corojo se agrupan en siete niveles según su posición en el tallo o posición foliar, a fin de su recolección y clasificación. Las capas se clasifican por colores: claro, doble claro, colorado claro, colorado maduro y maduro. Poco después de la siembra del corojo, que puede alargarse unos 40 días, hombres en zancos erigen unas grandes extensiones de tela de algodón para proteger la vega. Fase de recolección.


Fotografía de Gianni Costantino

 

RECOLECCIÓN

Cincuenta días después de la siembra comienza la recolección del tabaco; trabajo muy duro: las hojas hay que recogerlas una a una y a mano, y como máximo dos o tres a la vez. Cada planta de corojo tiene 8 o 9 pares de hojas; las hojas están situadas en niveles distintos (de abajo arriba: libre de pie, uno y medio, centro ligero, centro fino, centro gordo y coronas). Las hojas de cada nivel se recogen de forma independiente, cuando están maduras, a intervalos de 6 ó 7 días: el ciclo de recolección de una planta dura unos 40 días.


Fotografía de Gianni Costantino

Las plantas de criollo poseen 6 o 7 pares de hojas clasificadas en ligero, seco, volado y capote; las hojas situadas al pie de la planta ofrecen un sabor más suave, por ser las de más tiempo y las más sombreadas. Más arriba en la planta, las hojas tienen mayor fortaleza, al estar más expuestas a la luz solar. El ligero se obtiene de las hojas superiores y es más aromático; el seco, de las hojas intermedias, y es más ligero y de aroma más sutil; el volado, de las hojas inferiores de la planta, es menos aromático, siendo su función asegurar que el cigarro arda correctamente. ¿Quiere saber aún más?.


Fotografía de Gianni Costantino

 


Pisos foliares

Las hojas de corojo y de criollo, son llevadas a las casas del tabaco para su desecación natural previa a la la fase de fermentación. Las casas se orientan según los puntos cardinales, de Este a Oeste, a fin de que el sol solo caliente el frente y la trasera al amanecer y al atardecer; la casa del tabaco está cerrada mientras dura la curación de las hojas. La siguiente fase es la curación.


Casas de Tabaco Foto de Gianni Constantino

Recolección del tabaco tapado

El tabaco destinado a capa (obtenido de la planta corojo), requiere un cultivo especial; para evitar el exceso de sol ha de ser cubierto por finas telas que lo protegerá también del viento y plagas; cuando finaliza la cosecha, trabajadores expertos subidos en altos zancos de madera, descuelgan las telas que se utilizarán en la próxima siembra.

El tabaco bajo tapado se clasifica en ligero, seco, viso, amarillo, medio tiempo y en quebrado. El cultivado a pleno sol se divide en volado, seco, ligero y medio tiempo. La hoja, por su tamaño, se clasifica en grande, mediana y pequeña, y por su estado físico en sana, rota y afectada.

Recolección del tabaco criollo

Al llegar la cosecha, la hoja se presiona con el índice y, cuidadosamente, se arranca con un solo movimiento de la mano; las de capa se colocan en planchas de 25. A cada plancha se le dan seis cortes, que se llaman: libre de pie, uno y medio, centro ligero, centro fino, centro gordo y corona. Para capa solo se realizan cortes a partir del uno y medio.


Recolección del tabaco criollo Fotografía de Gianni Constantino

 

Cortadas y agrupadas en planchas las hojas del tabaco, van de las manos del cogedor a las del sacador u hojero; tras esto, el llenador coloca unas 300 hojas en cestos ovalados y los traslada a la casa de tabaco.

 


Traslado de las hojas, Fotografía de Gianni Constantino

 

CURACIÓN

En las casas de tabaco, los trabajadores deben vigilar la humedad, la temperatura y las lluvias; según varíen estos factores, abren y cierran sus puertas. Uno de los primeras actuaciones que deben realizar es el ensarte; las “cosedoras”, con grandes agujas, unen por pares las hojas y las colocan en largos palos de madera, llamados cujes ; estos cujes se suben a unos maderos horizontales (llamados barrederas) donde se apoyan sus extremos; en cada jornada, se completan unos 100 cujes, por lo general.


Fotografía de Gianni Costantino

 

Un cuje es una vara recta de unos 4 m de largo con determinado grueso en cada una de sus puntas; es un elemento muy útil en el proceso de secado y curado del tabaco (de 45 a 60 días, según sea el clima). Para conseguir un buen cuje hay que cortarlo y mantenerlo en agua salada durante unos 50 días; luego hay que pelarlo, así no transmite el olor de su madera a las hojas de tabaco. Finalmente, se le quitan los nudos a fin de evitar posibles daños a las hojas. Los cujes se entresacan de los pantanos, las costas sin arena o de los espesos manglares.


Fotografía de Gianni Costantino

Todo el tabaco Habano se cura o seca al aire, durante unos 50 días; este proceso, largo y natural, es supervisado de forma constante y asegura temperatura y humedad controladas; las hojas ensartadas, se sitúan cerca del suelo y, cuando se van secando, se suben a la parte superior de la casa del tabaco. Primero las hojas adquieren un color amarillo y luego, gracias al proceso de oxidación y pérdida de la clorofila, toman el color dorado-rojizo que indica que están listas para la 1ª fermentación del tabaco. Tras el proceso de secado se procede al zafado o amarre del tabaco. Ahora, sigue la fase de fermentación.


Fotografía de Gianni Costantino


Ensarte de las hojas de tabaco en los cujes

 

FERMENTACIÓN

Luego del secado procede al zafado o amarre del tabaco; de esta fase depende, en gran parte, la calidad del futuro Habano; Ahora las hojas ensartadas en los cujes (1000 a 1500 por unidad) se bajan. Respecto de la planta corojo, la bajada se realiza por la mañana, cuando no hace mucho calor; en otro caso, al contacto de la mano, la hoja de tabaco puede quebrarse si está demasiado seca; luego, el “zafador” parte el hilo y las hojas quedan liberadas.


Zafado de hojas fermentadas imagen obtenida del libro “The Ultimate Cigar”, de Julian Holland

Una vez curadas, las hojas de tabaco de cada cuje se amarran en mazos llamados gavillas y llevan a casas de fermentación; las gavillas se colocan en pilones de 0,5 m de alto. La 1ª fermentación comienza con la propia humedad presente en las hojas y puede durar hasta 30 días. Este proceso reduce las resinas en las hojas de tabaco, que toman un color más uniforme, antes de pasar a las labores de despalillo y clasificación. Los pilones son supervisados de forma constante. Si la temperatura del tabaco supera los 35º, se deshace el pilón y se sacuden las hojas antes de apilonarlas de nuevo. La siguiente fase es la escogida.


Imagen publicada por Habanos S.A.

ESCOGIDA

En el taller de escogida del tabaco, se realizan las siguientes labores: 1º. se preseleccionan los manojos de tabaco en rama situados en unos atados (llamados matules), con arreglo a un mismo corte, para evitar mixtificaciones; 2º. luego se procede al zafado del tabaco, consistente en sacudir las hojas para despegarlas; 3º. el tabaco se moja para facilitar su manipulación; 4º. en el salón de abertura, la abridora selecciona las hojas de las distintas clases de capa para luego pasar al rezagado (en él las capas se clasifican según el tipo de tabaco, considerando su textura, tamaño y grado de defecto.

5º.- luego, las hojas de tabaco se agrupan por clases, es la fase de picadero; 6º.- las hojas, agrupadas por clases, se amarran en gavillas: manojos de 40 ó 50 con una cinta por su cabeza, es la fase de engavillado. 7º. Las hojas engavilladas se meten en una cesta y pasan al manojeador, que toma dos gavillas en cada una de sus manos y las ata por la cabeza, dándoles vueltas con una cinta, es el manojeo; tras esto, endereza las hojas, las plancha y pasa otra cinta hasta llegar al tope del manojo, donde remata con un nudo.


Fotografía de Gianni Costantino

8º. El centro de fermentación es el siguiente paso: en burros de madera se colocan las oscuras hojas, donde permanecen de 1 a 3 meses según la clase de tabaco; se realizan sistemáticas mediciones térmicas y conocer qué temperatura requiere cada clase para una buena fermentación; 9º. se preparan los embalajes (tercios), formados con manojos de tabaco, cerrados en yaguas; esta fase se denomina enterciado.


Fotografía de Gianni Costantino

10º. Una vez abiertos los tercios, se sacan las gavillas y despegan las hojas que han perdido humedad y están frágiles; es por eso que hay que proceder a la moja (el mojador mete las gavillas en un estanque de agua y las rocía con un atomizador), tras lo cual el sacudidor las sacude con cuidado; 11º. tras la moja, las gavillas pasan al cuarto de orear, donde se cuelgan durante cinco horas en un ambiente con 95º de humedad; 12º. luego, del oreado, la hojas de capa van al despalillo y, finalizado éste, al rezagado; en los talleres de despalillo se seleccionan las hojas por su tamaño (las rotas van para tripa) y se ponen una sobre otra punta con punta.


Fotografía de Gianni Costantino

El despalillo es quitarle la mitad de la vena central a las hojas destinadas a tripa, un cuarto a las destinadas a capote y toda a las elegidas para capa, formando 2 bandas. Para el corte se utiliza una pieza de metal en forma de uña, después la vena se hala para no romper la hoja; 13º. las hojas de tabaco se colocan en una tabla y se planchan con una prensa; en grupos de 25 medias hojas pasan a la galera para su torcido.


Imagen obtenida de “El libro de los Puros” de Aurelio Pastor

FABRICA DE TABACO

El torcido del cigarro se realiza en la galera. Los torcedores, clasificados según su destreza, crean las distintas vitolas y marcas de Habanos. La “carrera” de un maestro torcedor, comienza con al menos 2 años de aprendiz. Los que superan esta categoría, deberán trabajar mínimo 6 años más, para dominar todas las modalidades que existen. Los criterios de ascenso son muy rigurosos y pueden tardarse 20 años en alcanzar la categoría de maestro torcedor. Una figura importante en la galera es el lector.


Fotografía de Gianni Costantino

Existen tres métodos distintos para confeccionar los cigarros puros: 1º.- Manual: siguen un proceso totalmente manual; 2º.- Mixto: una máquina forma la tripa y la cubre con el capote, mientras la capa se tuerce a mano; 3º.- Mecanizada: todas las fases del proceso se realizan con máquinas. El torcedor utiliza los siguientes elementos para elaborar los cigarros puros: un tablero, una cuchilla (llamada chaveta), una guillotina, un pote de goma vegetal, una prensa y moldes. ¿Quieres saber en profundidad cómo es el torcido de un cigarro puro?

TORSIDO DEL TABACO

Las manos de la torcedora preparan el capote, cuya misión es sujetar la tripa. Para este fin se emplean las hojas de la parte media de la planta del tabaco, más flexibles y resistentes. En la imagen de abajo puede verse cómo la torcedera moldea la tripa: en forma cilíndrica (plisando las hojas como si fuese un abanico para crear pasos de aire horizontales que faciliten el tiro y asegurar que todas las caladas tengan la totalidad de los sabores del tabaco.

La tripa, el corazón del cigarro, contiene tres tipos diferentes de tabaco: ligero, seco y volado; el ligero, procede de la parte alta de la planta, es la hoja que aporta la fortaleza al sabor del puro; el seco, se obtiene del centro de la planta y es el que aporta el aroma al cigarro; el volado son las hojas de la parte baja de la planta, y aportan la combustibilidad al cigarro. La mezcla de dichos tabacos, que se denomina “ligada”, constituye la “receta” de los maestros tabaqueros.

La unión de la tripa y el capote es un paso fundamental, ya que tiene como objeto lograr la consistencia y forma del cigarro. El capote tiene, por tanto, la finalidad de mantener unida la tripa, es decir, sujetar firmemente las hojas internas.

Seguidamente, la torcedera procede al cierre del capote sobre la tripa. Para ello,calcula la longitud que debe tener el cigarro y envuelve el capote sobre la tripa de un modo definitivo. El capote con la tripa forma el tirulo (también llamado empuño o bunche), un puro desprovisto de capa. Después, los tirulos se colocan en filas de unas 10 unidades sobre moldes de madera del tamaño del producto final deseado. (ver imagen de abajo).

El moldeado tiene como objetivo que el cigarro quede prensado y las hojas sujetas antes de empezar a colocar la capa; esta es la operación más delicada de todo el proceso. Los cigarros se colocan en unos moldes de madera, en donde permanecen un corto periodo de tiempo para lograr un buen aspecto final.

El prensado es la siguiente fase: los moldes se introducen en una prensa, que aplica la presión necesaria para que los cigarros puros adquieran forma. Durante los cuarenta y cinco minutos que el prensado, los puros giran con regularidad para crear el contorno cilíndrico deseado. La prensa es todo un símbolo de los torcedores; La forma de poner las cajas, el grado y tiempo de presión pertenecen a los secretos de cada uno de los maestros.

Preparación de la hoja de la capa. Estas hojas son elegidas con especial cuidado porque deben tener un color, una textura y un brillo inmejorable; es, por tanto, una parte fundamental del proceso al ser la imagen que al final tendrá el cigarro. La capa debe ser alisada antes de pasar a la fase siguiente, el corte.

El corte de la hoja de capa. La torcedora corta la capa con una cuchilla curva, llamada chaveta, con la que prepara el “vestido” final del cigarro. El tipo de corte es decisivo para lograr un buen acabado y va en función de la vitola que se vaya a torcer. Se utiliza solo el centro de la hoja, para que no ofrezca las venas del exterior.

Torcido de la capa sobre el tirulo. Una vez preparada la hoja de la capa, el torcedor tiene que colocar esta hoja perfectamente, de forma que quede lo más sujeta y estirada posible. La punta de la hoja debe quedar en el pie y la base de la hoja en la cabeza; así, el tabaco es más suave en las primeras caladas.

Elaboración de la perilla del cigarro. En esta parte se termina la operación de enrollado de la capa utilizando la chaveta y cortando la hoja a medida para la elaboración de la perilla. Esta se fija en la cabeza con goma vegetal tragacanto; a esta operación se la denomina “vuelo”.

El sobrante de la capa se desecha. Lo que sobra de la hoja de la capa no es utilizado para la elaboración de otros cigarros, a pesar de ser de muy buena calidad, (aunque hay algunas marcas que sí lo hacen).

Fin de la elaboración. Este es el proceso en el que se corta el cigarro con una sencilla cortadora de guillotina y así conseguir la longitud del cigarro adecuada de cada vitola. Después, en un cepo de madera comprueba que el Habano se ajusta a las medidas exactas de su vitola. Comprobada forma y tamaño, los cigarros se amarran con una cinta suave en mazos de 50 y pasan a la cámara de fumigación al vacío, donde se inmunizan contra las plagas.

 


“Piezas” de tabaco necesarias para elaborar un cigarro

 

FABRICA DE TABACO, Fase final

De la mesa del torcedor, los cigarros se trasladan al “escaparate” o cuarto de maduración. De 4 a 8 semanas, los cigarros reposarán en largos armarios de cedro ubicados en dicho cuarto, de óptimas condiciones de temperatura y humedad, ya que deben perder el exceso de humedad adquirida durante el torcido; los escaparates pueden llegar almacenar hasta 18.000 puros.

El responsable del escaparate envía los tabacos a “la escogida”, para su selección por colores y envase. El clasificador debe realizar el “planteo” de la mesa (comparar el tabaco que toma como modelo -color primario y secundario- con otros que yacen en la mesa); lo sitúa en hileras del mismo color y tono, a fin de que los cigarros de una caja tengan el mismo color.

Antes de proceder al anillado de los cigarros, el envasador debe emparejarlos más aún a fin de presentarlos en armonía cromática; el siguiente proceso es el “desvene”: ningún cigarro debe mostrar en la capa venas que lo afeen. Después el envasado en las cajas, con la previa habilitación (vistas, fileteado y sellado).


Anillado de tabacos

 

El lector de la fábrica de tabaco

La galera de la fábrica es el salón más claro y amplio del inmueble y el lector se coloca frente a ella. El primer taller donde la lectura se estableció, fue “El Figaro” sito en La Habana. Puestos de acuerdo los 300 tabaqueros que en dicha fábrica trabajaban, acordaron en que uno de ellos hiciera de lector, a cuyo efecto cada operario contribuía con su correspondiente cuota, a fin de resarcir el jornal que aquél dejaba de percibir durante el tiempo que empleaba en la lectura. Esta tradición comenzó en diciembre de 1865 en la fábrica de la marca La Flor de Tabacos de Partagás.

El lector, tenía la importante misión de leer en voz alta los periódicos y las novelas a los torcedores de cigarros, a los trabajadores; la lectura en las fábricas fue muy apreciada por los trabajadores y llegó a ser considerada algo así como un derecho social y cultural. El importante papel del lector se aprecia por el largo tiempo que perduró, aún después de la aparición de la radio.

Agradecemos su preferencia.

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